divendres, 23 de novembre de 2012

PARQUE INFANTIL 10

Los parques desempeñan una significativa labor social. Potencian la socialización y la comunicación entre los niños cuando se encuentran en un espacio de juego; constituyen el lugar natural de encuentro en los núcleos urbanos, con áreas de recreo que estimulan el desarrollo y aprendizaje de los niños a través del juego y con zonas de esparcimiento y descanso donde los más mayores puedan disfrutar de su tiempo libre.

Además, y según AFAMOUR, Asociación Española de Fabricantes de Mobiliario Urbano y Parques Infantiles, el juego al aire libre y no estructurado es una de las mejores formas de ejercicio para los niños. “Jugar al aire libre es crucial para la salud física y mental de los más pequeños”.



Según diversos estudios, ayudan considerablemente a reducir la tasa de obesidad y sus posibles peligros derivados, como diabetes, hipertensión, colesterol…, y lo hacen además de manera lúdica y sin ningún desembolso económico para las familias.

Pero, ¿qué requisitos se le exige a este producto? o ¿Cómo es un parque infantil “10?. Los juegos y elementos de mobiliario urbano tienen que estar realizados con materiales y tratamientos no tóxicos ni conductores de electricidad. Los elementos metálicos con protección anticorrosión, las maderas tratadas y los plásticos constituyen los materiales más habituales, y se seleccionan pavimentos que amortiguan los golpes y caídas.

Deben estar realizados con materiales de alta calidad que aportan gran resistencia frente al vandalismo y la climatología adversa. Tienen que ser resistentes, estables y con estructuras seguras, con cimentaciones y anclajes comprobados; con barreras y protecciones anti-caídas en zonas de altura. Además, su diseño debe evitar atrapamientos de dedos, cabeza y cuerpo.

Las estructuras de juego no pueden tener aristas, bordes cortantes y salientes peligrosos; ni astillas y restos que puedan causar daños. Cada juego tiene que contar con una zona de seguridad que evite choques entre usuarios de juegos próximos y lesiones en caso de caídas.



Deben crearse accesos limitados para los niños pequeños si el juego no es apropiado para los más peques, y zonas de seguridad en cada elemento (mínimo 150 cm.) con recubrimiento de seguridad amortiguador (arena, gravilla o suelos sintéticos) en función de la altura de caída.

Respecto a la señalización, deben ser visibles la edades de uso y la información sobre el titular del parque y los teléfonos de reparaciones y emergencias”. Asimismo, se advertirá e impedirá la entrada de animales. Las áreas infantiles, por otra parte, deben estar a más de 30 metros del tráfico rodado o su perímetro estará vallado con medios naturales o artificiales para que los niños no accedan a la calzada con facilidad.

Su diseño debe adaptarse a usuarios con dificultades de movilidad, evitando escalones, bordillos y pavimentos inapropiados para sillas de ruedas. Por otra parte, se destaca además la importancia de un correcto mantenimiento periódico, “es un derecho de salud pública que en estas áreas haya mantenimiento y limpieza para prevenir accidentes y enfermedades en la población infantil”.

Actualmente todos los fabricantes españoles poseen todos sus modelos certificados según las normas EN 1176 y EN 1177. Por último, los parques no deben olvidar a las personas mayores, e incluir entre su equipamiento mobiliario urbano, como bancos para sentarse, fuentes, papeleras, etc. Así, un área de juego atractiva además de ayudar a desarrollar la imaginación y motricidad de los niños, constituye un elemento estimulador de las relaciones familiares y sociales en nuestros barrios que debemos cuidar y valorar.